Hebreos 12:12-29
EL REINO ETERNO
“El reino que Dios nos da, no puede ser movido. Demos gracias por esto, y adoremos a Dios…”.Hebreos 12:28
Cuando hacemos un repaso de la historia de las civilizaciones mundiales, notamos el surgimiento y caída de los imperios. Durante su tiempo de apogeo nadie hubiera predicho que un día desaparecerían. Los logros humanos, a menudo dan la apariencia de haber llegado para permanecer por siempre. Usualmente, estos poderes mundiales que parecen imperecederos, persiguen a los cristianos, y ésta es una gran prueba para los creyentes en Cristo.
Durante tiempos de persecución, los creyentes se sienten tentados a rendirse e inclinarse por una paz temporal. Si ellos continúan en su fe cristiana, enfrentarán más persecución y posiblemente el martirio. Para permanecer fiel al Señor Jesucristo, sea en el primer siglo o en cualquier otro periodo de la historia, el creyente debe vivir consciente de la realidad y el poder del reino de Dios.
El pasaje de hoy nos enseña que el reino inconmovible de Dios debe servirnos de inspiración. Se trata de un reino que goza de la firmeza que los imperios humanos carecen. De hecho, la esperanza cristiana en este reino es vital para el bienestar espiritual del creyente. Esta esperanza nunca se cansa de afirmarnos la creencia cierta de que éste es el único reino que dura para siempre. Así que, “demos gracias por esto, y adoremos a Dios con la devoción y reverencia que le agradan”.