24 de febrero del 2023
Hebreos 12:12-29
EL REINO ETERNO
“El reino que Dios nos da, no puede ser movido. Demos gracias por esto, y adoremos a Dios…”.Hebreos 12:28
Cuando hacemos un repaso de la historia de las civilizaciones mundiales, notamos el surgimiento y caída de los imperios. Durante su tiempo de apogeo nadie hubiera predicho que un día desaparecerían. Los logros humanos, a menudo dan la apariencia de haber llegado para permanecer por siempre. Usualmente, estos poderes mundiales que parecen imperecederos, persiguen a los cristianos, y ésta es una gran prueba para los creyentes en Cristo. Durante tiempos de persecución, los creyentes se sienten tentados a rendirse e inclinarse por una paz temporal. Si ellos continúan en su fe cristiana, enfrentarán más persecución y posiblemente el martirio. Para permanecer fiel al Señor Jesucristo, sea en el primer siglo o en cualquier otro periodo de la historia, el creyente debe vivir consciente de la realidad y el poder del reino de Dios. El pasaje de hoy nos enseña que el reino inconmovible de Dios debe servirnos de inspiración. Se trata de un reino que goza de la firmeza que los imperios humanos carecen. De hecho, la esperanza cristiana en este reino es vital para el bienestar espiritual del creyente. Esta esperanza nunca se cansa de afirmarnos la creencia cierta de que éste es el único reino que dura para siempre. Así que, “demos gracias por esto, y adoremos a Dios con la devoción y reverencia que le agradan”.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.