Hebreos 3:1-6
CONSIDERE A JESÚS
“Hermanos…que han sido llamados por Dios a ser suyos, consideren atentamente a Cristo Jesús...” Hebreos 3:1
Tarde o temprano muchos convertidos a la fe cristiana enfrentan oposición fuerte y se sienten tentados a volver atrás. ¿Por qué deberían ellos sufrir soledad y persecución cuando pueden regresar al confort y la seguridad de su antiguo camino? La carta a los Hebreos se dirige a personas a quienes se les decía que no valía la pena sufrir persecución cuando podían volver a su antigua fe. Después de todo, el antiguo camino de la ley había sido la revelación original de Dios y tenía una rica herencia que llegaba hasta Moisés.
¿De qué forma responden los cristianos a las tentaciones de abandonar la fe? La respuesta es esta: considere a Jesús. Nosotros no llegamos a ser cristianos porque así lo quisiéramos sino por la gracia de Dios. Somos participantes de un llamamiento celestial. Por eso es que las dificultades de la nueva vida no deben desanimarnos. Debemos considerar a Jesús. Él es nuestro apóstol y sumo sacerdote, enviado por Dios y designado para ser nuestro único mediador.
Reflexione en este maravilloso Salvador. Él es más grande que Moisés o cualquier profeta. Él es el Hijo de Dios. Recuerda que tú nunca estás solo; tú eres un miembro de la familia de Dios. Tú tienes hermanos y hermanas en todo el mundo. Dios nunca te abandonará. Mira a Jesús, y aférrate a tu confianza en él. Él te da la victoria.