Génesis 18:1-8
EL DON DE LA HOSPITALIDAD
“...Al verlos, se levantó rápidamente a recibirlos, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente”. Génesis 18:2
Hay muchos lugares en el mundo que se distinguen por su hospitalidad. Si alguna vez ha viajado por otros países, estará agradecido de encontrarse con gente así. Pero, también hay lugares donde la hospitalidad se ha diluido. A veces no pasa de tomar un café entre amigos. Es más común ver la “hospitalidad” anunciada en restaurantes, hoteles y lugares de esparcimiento que tratan de meterle mano a su bolsillo cuando andamos de vacaciones.
En las Escrituras se habla de una hospitalidad sana que no recibe a la gente basándose en cuánto dinero (o plástico) tiene en su cartera para pagar por un cuarto o una comida. Tampoco se reduce a que se convide solo a personas afines a nosotros. La hospitalidad de la que habla la Escritura, por lo general se enfoca en gente diferente a nosotros.
Muchos de nosotros le tenemos temor a la gente extraña. Nos intimida la gente que viste, come y habla diferente a nosotros. Pero la hospitalidad bíblica trasciende las diferencias y reconoce al otro como portador de la imagen de Dios. Siempre recuerde la manera en que Dios nos recibe para ser participantes de su gracia en Cristo Jesús. En el pasaje, Abraham y Sara recibieron la visita de los ángeles (Hebreos 13:2). ¿A quién en tu comunidad necesitas darle la bienvenida en el nombre del Señor?
Padre, danos la gracia de vencer nuestros temores y recibir a personas que necesitan de hospitalidad para mostrarles tu amor. En Jesús, amén.