14 de febrero del 2023
Apocalipsis 7:9-17
ALINEADOS CON EL REINO
“...Vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos…tantos que nadie podía contarlos”. Apocalipsis 7:9
En Moscú hay una galería de arte de la era soviética. En ella se despliega un lienzo grande que muestra a muchos jóvenes de diferentes partes de la antigua Unión Soviética, levantando en alto una bandera, con una amplia sonrisa en sus rostros. Lo que esté lienzo intenta expresar es la esperanza que el comunismo ofrecía: gente diversa de toda la Unión Soviética, unida por la misma ideología política, viviendo juntos en armonía bajo la bandera comunista. Por supuesto, nosotros sabemos que el comunismo no tenía el poder de llevar a cabo esta visión. De hecho, ninguna ideología, sea el socialismo, el capitalismo o el libertarianismo, es capaz de cumplir este tipo de visión. La esperanza de esta visión se cumple solamente en Cristo. La clave para la unidad nacional y étnica está en el retrato descrito en Apocalipsis 7, con gente de todas las naciones de pie delante del trono y delante del Cordero, y con el mismo canto en sus labios. ¿Cómo pueden superarse las divisiones en el mundo? Nosotros ya no creemos que otra serie de discusiones políticas de alto nivel puedan lograr algún bien. Necesitamos un redescubrimiento de la visión de Apocalipsis. A pesar de estar fragmentada, la iglesia de Cristo es el signo de Dios de la unidad que Él desea para todos los pueblos.
Señor, prevennos de ofrecer respuestas que no liberan. Permite que la visión de tu trono una a las naciones delante de ti. En Cristo, amén.
¡Qué glorioso es el evangelio de Jesucristo! Es una noticia sublime que merece ser pregonada en todos los rincones del mundo. Cada nación está contemplada en el plan de Dios para escucharla, y la tarea no quedará consumada hasta que la tierra sea llena del conocimiento del Señor. Pero qué hermoso es también saber que cada cultura contribuye a un mejor aprecio de esta buena noticia. Hay lugares donde recibir a Jesucristo les ha acarreado oposi- ción y rechazo. En algunas culturas la hostilidad hacia los creyentes se manifiesta con estilos de vida que amenazan con ahogar la buena semilla. Damos gracias a Dios por aquellas regiones donde el evangelio ha ayudado a transformar no solo a individuos sino a sociedades enteras. Es por eso que estas reflexiones buscan motivarnos a recordar que pertenecemos a una comunidad que traspasa las barreras de raza y lengua. ¡Esperamos que Dios a través de su Espíritu Santo nos permita interceder por los hermanos de otras regiones del mundo!
Ministerio Reforma
Este devocional proviene de la pluma de diversos contribuyentes de varias naciones para celebrar la diversidad del pueblo de Dios en distintos continentes.