Génesis 13:1-18
BIENAVENTURADOS LOS PACIFICADORES
“Tú y yo somos parientes, así que no está bien que haya pleitos entre nosotros”. Génesis 13:8
Resolver conflictos requiere ciertas habilidades, pero también buenas
actitudes. Nuestra tendencia natural es a avivar el conflicto, o,
en otros casos, a huir de él. Sin embargo, los seguidores de Cristo
estamos llamados a encontrar maneras saludables de lograr la paz.
Esto es precisamente lo que el pasaje de hoy nos ejemplifica.
El origen del conflicto se narra en el v. 6: “Lot también era muy rico,
pues, al igual que su tío Abram, tenía muchas ovejas y vacas, y gente
que acampaba con él”. El problema en sí no eran los bienes materiales,
sino los roces que esto acarreaba entre los trabajadores de Lot y
Abram. Lo que llama la atención es la manera sabia que Abram escogió
para resolver pronto el conflicto. Aunque él era mayor que Lot y,
además, su tío, él dejó que Lot escogiera la parte que creyera conveniente
para habitar. Y Lot no desaprovechó la oportunidad: él puso
su mirada en tierras que evocaban el huerto del Edén y los verdes
pastos de Egipto. En lo que no se fijó fue en sus vecinos de Sodoma,
donde la perversidad era algo bastante común.
La actitud de Abram recuerda la de Jesús, quien estuvo dispuesto a
renunciar a lo que era suyo para lograr nuestra reconciliación. Una
buena consigna para este año puede ser limar asperezas con quienes
hayamos tenido algún conflicto. ¡Dios bendice a los que buscan la
paz!
Bendito Señor, danos la madurez y fe necesaria para resolver los conflictos y diferencias en familia, esperando siempre en tu buena voluntad. En Jesús, Amén.