05 de enero del 2023
Génesis 8:1-22
DESPUÉS DE LA TORMENTA, LA GRATITUD
“Entonces Noé y su esposa, y sus hijos y nueras, salieron de la barca”. Génesis 8:18
Después de la tormenta, viene la calma. ¡Y qué alivio se siente escuchar que lo peor ya ha pasado! Después de haber enfrentado más de dos años de pandemia entendemos lo que esto significa. No se requiere más sana distancia, decimos adiós al cubrebocas, y, sobre todo, al temor de un contagio grave. Ahora tenemos la tarea por delante de retomar nuestros proyectos de vida con una nueva comprensión de lo incierto de la existencia. Imagine lo que sintieron las familias que descendieron del arca después de meses de encierro. Volver a pisar tierra firme, sentir el aroma de las flores recién brotadas, y ver a los animales corriendo y retozando en los campos. ¡Qué bendición! La tierra estaba desolada, había mucho por hacer, pero antes de dar un paso más, hay algo que no podían olvidar: agradecer a Dios por su bondad al preservarlos de las aguas del diluvio. ¿Se ha tomado el tiempo para agradecer a Dios por sus misericordias que son nuevas cada mañana? Él ha prometido que, mientras Cristo no venga, no va a haber otra catástrofe planetaria como el diluvio. Esa estabilidad del orden natural es necesaria para nuestro florecimiento como seres humanos, y para el desarrollo pleno de nuestros dones y habilidades. La tarea de cultivar y cuidar de la creación sigue vigente, y Dios espera que sus hijos sean un ejemplo de esto.
Bendito Dios, te agradecemos por darnos la oportunidad de colaborar en tus proyectos. En Jesús, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”