Génesis 8:1-22
DESPUÉS DE LA TORMENTA, LA GRATITUD
“Entonces Noé y su esposa, y sus hijos y nueras, salieron de la barca”. Génesis 8:18
Después de la tormenta, viene la calma. ¡Y qué alivio se siente escuchar
que lo peor ya ha pasado! Después de haber enfrentado más
de dos años de pandemia entendemos lo que esto significa. No se
requiere más sana distancia, decimos adiós al cubrebocas, y, sobre
todo, al temor de un contagio grave. Ahora tenemos la tarea por
delante de retomar nuestros proyectos de vida con una nueva comprensión
de lo incierto de la existencia.
Imagine lo que sintieron las familias que descendieron del arca después
de meses de encierro. Volver a pisar tierra firme, sentir el aroma
de las flores recién brotadas, y ver a los animales corriendo y
retozando en los campos. ¡Qué bendición! La tierra estaba desolada,
había mucho por hacer, pero antes de dar un paso más, hay algo que
no podían olvidar: agradecer a Dios por su bondad al preservarlos de
las aguas del diluvio.
¿Se ha tomado el tiempo para agradecer a Dios por sus misericordias
que son nuevas cada mañana? Él ha prometido que, mientras Cristo
no venga, no va a haber otra catástrofe planetaria como el diluvio.
Esa estabilidad del orden natural es necesaria para nuestro florecimiento
como seres humanos, y para el desarrollo pleno de nuestros
dones y habilidades. La tarea de cultivar y cuidar de la creación sigue
vigente, y Dios espera que sus hijos sean un ejemplo de esto.
Bendito Dios, te agradecemos por darnos la oportunidad de colaborar en tus proyectos. En Jesús, Amén.