12 de enero del 2023
Génesis 15:1-21
A SU DEBIDO TIEMPO
“Abram creyó al Señor, y por eso el Señor lo aceptó como justo”.Génesis 15:6
Crisis existenciales. Todos las hemos tenido. Cuando eso ocurre el horizonte se nubla, el futuro se antoja incierto y nuestras esperanzas parecen hojas marchitas. Pueden ser Promesas sin cumplirse, una vejez frágil y solitaria, o simplemente una crisis de identidad. ¿Se ha encontrado en una situación en que la vida parece sin sentido? Si en algún momento te has sentido así, no eres el único. Los grandes hombres de Dios también experimentaron esa sensación y Abram no fue la excepción. Él dejó la comodidad de su ciudad natal para seguir el llamado de Dios a una tierra desconocida. Todas las promesas que Dios le había hecho descansaban en concederle lo que él más ansiaba: tener un descendiente de su mujer estéril. ¿De qué sirven tantos bienes si su heredero es alguien de la servidumbre? Es tiempo de apartar la mirada del panorama incierto y ponerla en el Dios altísimo. Dios invita a Abram a levantar su vista al cielo. Él le promete que su descendencia será tan numerosa como las estrellas del cielo. Abram creyó a Dios, y para tranquilizar su corazón Dios le confirmó sus promesas por medio de un pacto. Y los creyentes del nuevo pacto podemos descansar confiadamente en las promesas de Dios. En Cristo Jesús, sus promesas son Sí y Amén (2 Corintios 1:20), de modo que nuestro futuro en la tierra y nuestro lugar en la eternidad, están plenamente garantizados.
Amado Dios, que tu Espíritu nos guíe en el día a día y que encontremos descanso en tus promesas. En Jesús, Amén.
Un nuevo año comienza y, después dos años aciagos, tenemos la esperanza de que éste será mejor. Pero no siempre sucede así. No sabemos que giros dará la política internacional. No sabemos en que terminará la crisis inflacionaria. Pero hay algo que sí sabemos: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien”. Esta es una lección recurrente para el pueblo de Dios. La historia que leemos en el libro de Génesis resuena con ese mensaje. Allí vemos como un mundo perfecto, dio lugar al pecado, la violencia, las relaciones rotas, en fin, a la experiencia de vivir en un mundo caído. Pero es alentador ver la manera en que aun en familias imper- fectas, Dios fue dirigiendo sus vidas para cumplir sus propósitos. Y el libro termina con la historia de un personaje que testifica de la manera que Dios actúa en medio de nuestros peores actos. Así que, ánimo. Dios no ha terminado con nosotros. Y si él es con nosotros, podemos esperar cosas buenas aun en medio de circunstancias adversas.
Salomón Medina
Salvadoreño, ha contribuido al desarrollo holístico de ministerios desde la niñez, adolescencia, juventud, personas con discapacidad, sobrevivientes de la guerra civil y personas en comunidades de alto riesgo, además coordina actualmente el proyecto “Alternativas a la violencia”