Juan 21:15-19
LA PREGUNTA ÚLTIMA DE JESÚS
“Terminado el desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: —Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?”.
Hechos 1:11
“¿Me amas?” Es la única pregunta en el cuestionario que Jesús le tenía preparado a Pedro, uno de sus discípulos más sobresalientes. Él no le pregunta a qué iglesia asiste, ni a qué denominación pertenece, o qué ministerio desempeña. La pregunta de Jesús va al grano, va directa al corazón.
¿Le sorprende que Jesús haga una pregunta tan íntima y personal? Conozco personas que se imaginan a Jesús como una persona fría y sin interés en nuestros sentimientos. Esta pregunta confunde a aquellos que han hecho de la fe cristiana el asentimiento a un conjunto de dogmas o la obediencia a una serie de regulaciones, pero que no han experimentado una relación personal con Jesucristo.
La pregunta de Jesús a Pedro puede incluso tomar desprevenidos a muchos creyentes fieles, que se congregan de manera regular, le sirven de manera desprendida, pero que no están preparados para permitir que el Señor hurgue en sus verdaderas motivaciones. Consideramos que el corazón nuestro es un terreno privado incluso para aquel que lo conoce mejor que nosotros. Pero no podemos pasar toda la vida evadiendo a Jesús. Todos necesitamos en algún momento que él se siente a nuestro lado, y nos pregunte: ¿Me amas? Esa fue la única pregunta de Jesús a Pedro, pero es también la pregunta más importante que él tiene para aquellos que se dicen sus seguidores.
Te amo, Jesús, pero te ruego que examines mi corazón y corrijas lo que no esté en sintonía con el tuyo. Amén.