Juan 14:25-31
UN LEGADO DIFERENTE
“Les dejo la paz. Les doy mi paz, pero no se la doy como la dan los que son del mundo. No se angustien ni tengan miedo”.
Juan 14:27
“El mercader de la muerte ha muerte”, decía un diario, al referirse a Alfred Nobel, el famoso inventor de la dinamita. Quien realmente había muerto era su hermano, pero cuando él leyó la noticia, decidió cambiar su legado. Nobel dejó una cuantiosa fortuna para patrocinar los premios que llevan su nombre. Entre ellos se encuentra el premio nobel de la paz que se otorga a quien ha hecho el mejor trabajo para la fraternidad entre los países y la supresión o reducción de los ejércitos.
Hace casi dos mil años, Jesucristo hizo un legado más duradero en favor de la paz. Él no amasó una fortuna, ni dejo un premio para ser recordado. Su legado fue la paz misma. ¡Y cuánta necesidad tenemos de una paz verdadera! En nuestro tiempo que el mundo se encuentra convulsionado, y que la intranquilidad se ha infiltrado en las naciones, en los hogares, y en los corazones de la gente, cuánta falta nos hace experimentar esa paz diferente de la que el Señor habla.
Cuando una persona conoce a Cristo, puede estar seguro que, en el momento oportuno, él ordenará a la tormenta que cese. ¿Tienes tú esa relación personal con Jesucristo? ¿Has confiado tu vida a su control y sus propósitos? Si es así, entonces vas a ver la forma gloriosa en que esa paz se hace presente para sostenerte y abrazarte con su gracia y amor.
Bendito Dios, necesito esa paz para estar libre de temor. Te agradezco porque tú me la ofreces en tu Hijo. En su nombre, Amén.