Juan 3:1-16
NACER DE NUEVO
“¿Y cómo puede uno nacer cuando ya es viejo? ¿Acaso podrá entrar otra vez dentro de su madre, para volver a nacer?”.
Juan 3:4
El maestro de Israel parece un niño de primaria ante Jesús. El experto en Biblia queda expuesto ante una cuestión elemental del terreno espiritual. Es un asunto relacionado con lo que él ha enseñado toda la vida: cómo entrar en el reino de Dios. Y lo que Jesús tiene que decirle rompe con los esquemas bajo los cuales ha vivido e instruido a otros.
“Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios”, dice Jesús. No se trata de una opción más para llegar al cielo. Nadie llega allí por su posición o popularidad. La piedad y prestigio de Nicodemo no le otorgan alguna ventaja. Tampoco se trata de volver a experimentar el nacimiento físico, como él lo tiene claro.
Se trata de una acción del Espíritu Santo que sucede sin que nos percatemos. Ocurre como la brisa del viento: sentimos sus efectos, pero no conocemos su origen. Cuando sentimos el dolor por nuestro pecado y admitimos nuestra culpabilidad, es porque el Espíritu está obrando en nuestro interior. Y es así como nos damos cuenta de nuestra necesidad de Jesús y de su obra. Dios estaba obrando por medio de su Espíritu para cambiar a Nicodemo, y por eso lo trajo a Jesús. Dios estaba cambiando a la persona que se encargaría de disponer del cuerpo de Jesús en la tumba. Él también puede estar hablando ahora mismo a tu corazón para traerte a él.
Bendito Dios, gracias por traerme a tu Hijo. Gracias por conocerle y, por medio de tu Espíritu, buscar llegar a ser como él. En su nombre, te doy gracias, amén.