Juan 4:5-15
OPORTUNIDADES DESCONOCIDAS
“Si supieras lo que Dios da y quién es el que te está pidiendo agua, tú le pedirías a él, y él te daría agua viva”
Juan 4:10
¡Qué oportunidad más extraordinaria! Esta mujer se encuentra frente a Jesús, la persona más buscada y popular de su tiempo. Es una mujer con su vida arruinada, señalada públicamente, y necesitada de alguien que la ayude a encontrar algo que le dé sentido a su vida. Y aquí la tenemos, frente al pan de vida, ante la vid verdadera, delante de la luz del mundo. Pero ella no tiene la menor idea de quién es él.
Cuando Cristo le pidió a esta mujer de beber, ella se dio cuenta rápidamente de dónde era él. Su acento lo delataba. Y sin pensar en el cansancio de Jesús, o la hora del día, aquella mujer saca a relucir sus prejuicios: “¿Cómo tú siendo judío me pides a mí de beber que soy mujer samaritana?”. Cuando Cristo le habla del agua viva que él puede darle, ella solo piensa en un sistema de agua potable que le evite la molestia de venir a esa hora del día a sacar agua. “Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”.
¿Le suena familiar? Mucha gente se conforma con remedios temporales y cae víctima de las promesas de gente sin escrúpulos. No es una economía estable, ni una mejor educación, o los avances en la paz mundial lo que van a hacer la diferencia en nuestra vida. Lo que necesitamos es de la gracia de Jesús y su perdón. Necesitamos del manantial de agua de Jesús del cual brota vida eterna.
Bendito Dios, sacia mi sed con el agua de vida de tu Hijo.Te ruego que sea un cántaro también para dar de beber a otros. En el nombre de Jesús, amén.