Lucas 6:37-40
GENEROSIDAD COMPARTIDA
“Den a otros, y Dios les dará a ustedes. Les dará en su bolsa
una medida buena, apretada, sacudida y repleta”.
Lucas 6:38
La Biblia dice que es más bienaventurado dar que recibir, aunque no sé si sea uno de sus versículos favoritos. Tal parece que dar no se encuentra en nuestro ADN, ni forma parte de la cultura en que vivimos. ¿Es posible encarnar una actitud generosa y desprendida y así contribuir a un cambio en nuestra cultura? Creo que nuestro Padre celestial estaría de acuerdo.
Jesús siempre habló de un Dios generoso. Es un Dios que hace salir el sol sobre malos y buenos, da semilla al que siembra, y sabiduría al que la necesita. Y quizá el ejemplo más grande de generosidad es al haber dado a su propio Hijo por amor a nosotros. Su bondad está fuera de toda duda, y él espera que, aquellos que se llaman sus hijos, reflejen su carácter. Den a otros, nos dice Jesús. Piensen en los demás. No se hagan de la vista gorda ante la necesidad. Vayamos más allá del discurso y pongamos manos a la obra.
Pero no caigamos en el error de intentar manipular el corazón de Dios. Este versículo no es un llamado a desprendernos de algo con la ambición de recibir más de lo que hemos dado. Se trata más bien de abrir nuestro corazón a “otros”. Piensa por ejemplo en las personas indigentes, en las viudas indefensas, en los niños huérfanos y en los ancianos abandonados. “Sean ustedes compasivos, como también su Padre es compasivo” (v. 36), es la exhortación del Señor.
Padre bueno, gracias por las bendiciones que me has dado.
Permíteme con ellas bendecir a otros, para que prueben tu inmensa bondad. En Cristo, te lo pido, Amén.