Gálatas 6:1-10
EL QUE NO CAE, AYUDE AL QUE RESBALA
“…si ven que alguien ha caído…deben ayudarlo a corregirse…
Pero háganlo amablemente…”.
Gálatas 6:1
¿Por qué resulta fácil ensañarse con el débil o con el que ha caído debido a su imprudencia? Algunos lo viven en el trabajo con un jefe impaciente. Otros en la escuela con un profesor cascarrabias. Y qué decir del hogar en el que padres perfeccionistas pueden minar la confianza de sus hijos al reaccionar de manera desproporcionada a la falta de los pequeños.
En la iglesia se nos llama a mostrar una actitud compasiva. No es el lugar para alardear de superioridad moral, sino para extender la mano y ayudar a quienes han fallado y necesitan de la gracia de Cristo. No se trata de hacer leña del árbol caído, sino de reflejar un comportamiento que imite lo aprendido de nuestro Maestro. La Biblia nos enseña que los más fuertes deben ayudar a los débiles, para cumplir así la ley de Cristo.
Debemos tener el cuidado que mostramos al andar sobre un piso resbaladizo; el hecho de saber que podemos resbalar y caer nos debe animar a ayudar a los que han caído. Así nos aseguramos que, si caemos, habrá un brazo extendido dispuesto a ayudarnos. ¿Se imagina ser parte de una comunidad en la que todos se preocupan por los demás, y son comprensivos con sus debilidades? ¡Qué maravilloso es encontrar a gente dispuesta a sanar heridas, limar asperezas, apagar fuegos! Y que lo hacen con la gracia de Cristo fluyendo de sus corazones.
Padre justo y bueno, llena mi corazón de humildad y sensatez para ayudar a mis hermanos con la actitud correcta,
considerándome a mí mismo. En Jesucristo, Amén.