Lucas 5:12-16
SÍ QUIERO
“Señor, si quieres, puedes limpiarme de mi enfermedad. Jesús
lo tocó con la mano, diciendo: Quiero. ¡Queda limpio!”.
Lucas 5:12-13
¿Has tenido la oportunidad de medir el impacto de un: “sí quiero”? Es tan poderoso que puede iluminar ambientes enteros con destellos de esperanza. Piense en el efecto de un “sí quiero” de una joven a su novio en una propuesta de matrimonio. O el alivio que siente una persona en crisis que, al pedir ayuda, le dicen: “sí quiero”.
Estas fueron las palabras que cambiaron la vida de un hombre leproso en los primeros años del ministerio de Jesús. Este hombre había sufrido mucho dolor y exclusión a causa de su enfermedad. Pero, en cuanto tuvo la oportunidad de acercarse a Jesús, lo hizo con la seguridad de que Él era un hombre bueno y, además, tenía el poder para sanarle. Y así sucedió. Jesús atendió a su ruego, diciéndole: “Sí quiero”.
El corazón compasivo de Jesús es digno de admirar. Pero sus seguidores estamos llamados no solo a elogiar su carácter, sino a imitarlo. ¿Cómo respondes ante el clamor de necesidad de quienes acuden a ti? ¿Eres conocido por decir “sí quiero” y con ánimo pronto para extenderles la mano? Jesús va delante marcando el camino con su ejemplo. No hubo restricciones higiénicas ni prejuicios sociales que le impidieran acercarse a quienes le buscaba con fe. Y, cuando sigas a Jesús en el camino, vas a encontrar a muchos que desean ver en nosotros el carácter del maestro.
Padre bueno, quiero seguir los pasos de mi Maestro y
estar presto para ayudar a todos los que necesiten de mí.
Por Jesús, Amén.