20 de agosto del 2022
1 Corintios 9:15-18
LA OBLIGACIÓN DE PREDICAR EL EVANGELIO
“Para mí no es motivo de orgullo anunciar el evangelio, porque lo considero una obligación ineludible. ¡Y ay de mí si no lo anuncio!”
1 Corintios 9:16
Predicar el evangelio no es solo el privilegio más sublime, también es la mayor responsabilidad. Pablo se sentía comprometido con esta gran tarea al decir: “Me siento en deuda con todos, sean cultos o incultos, sabios o ignorantes” (Rom. 1:14). Él siempre mostró su disposición a predicar este mensaje: “por eso estoy tan ansioso de anunciarles el evangelio…” dice en Romanos 1:15. Él fue inflexible al decir: “No me avergüenzo del evangelio…”(Rom 1:16). También dice: “...¡Y ay de mí si no lo anuncio!” (1 Cor. 9:16).
Necesitamos sentir este peso. El evangelio debe ser como fuego en nuestros huesos. No podemos dejar de hablar de las cosas que hemos visto y oído. No podemos silenciar nuestra voz, porque los pecadores se dirigen hacia la muerte. Seamos vigilantes. Debemos tocar la trompeta y advertir del gran y grave peligro en el que se encuentra la humanidad.
Es preciso llamar a los pecadores al arrepentimiento con un sentido de urgencia. Decir a los hombres que solo en Jesús hay salvación. Advertir a los pecadores que hay un camino que al hombre le parece correcto, pero que al final conduce a la muerte. Necesitamos, como Juan el Bautista, señalar a Jesús y decir: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Solo en él hay esperanza. ¡Solo en él hay salvación! ¿Ha compartido esa buena noticia este mes?
Padre, estoy dispuesto a llevar ese mensaje urgente a mis amigos y familiares. Ayúdame a lograrlo. Por Jesús, amén.
Nos complace presentar a nuestros lectores, el devocional Cada día de agosto del 2022. Creemos que es un tiempo propicio para recordar a la iglesia la importancia de la misión. El evangelio son las buenas nuevas del cielo a la tierra, las mejores y más grandiosas noticias de Dios para los hombres. Estamos convencidos de que su corazón arderá con estas sublimes verdades que emanan de la palabra de Dios. Esperamos que sus ojos se abran para contemplar la incomparable grandeza de nuestro glorioso Salvador. Tenemos el ardiente deseo por que tus pies se apresuren y tus labios se abran para anunciar a tiempo y fuera de tiempo, en el poder del Espíritu, este mensaje que convence y salva al pecador. Lea y medite en cada mensaje. Absorba con vivo interés esta palabra de vida. Proclame con un sentido de urgencia el poderoso evangelio, el evangelio de nuestra salvación. No apagues la voz. ¡Predica este evangelio aquí, allá y más allá!
Hernandes Dias Lopes
Hernandes Dias Lopes está casado con Udemilta y viven en Sao Paulo Brasil en compañía de sus dos hijos. El pastor Hernandes Viaja alrededor del mundo para predicar y enseñar la Biblia.