09 de julio del 2026
Colosenses 2:8-15
DE LA CRUZ A UNA VIDA VICTORIOSA
“Y despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz”. Colosenses 2:15
Tal vez haya visto o leído acerca de los desfiles triunfales de la antigüedad. Reyes que regresaban victoriosos de la guerra, llevando consigo a sus enemigos derrotados: atados, humillados, sin poder alguno. Aquellos que antes habían causado temor y destrucción, ahora eran exhibidos públicamente como prueba de una victoria total. Esa es la imagen que Pablo utiliza para describir lo que ocurrió en el mundo espiritual. Los principados y las potestades han sido vencidos. Su derrota no fue parcial, fue definitiva. Cristo triunfó sobre ellos en la cruz. El lugar que parecía derrota se convirtió en victoria. El momento que parecía el fin fue en realidad el cumplimiento del plan de Dios. Mientras el enemigo pensaba haber dado el golpe final, Dios estaba asegurando el triunfo eterno por medio del sacrificio de su Hijo. Allí, en la cruz, la victoria fue proclamada. Y, entonces, ¿por qué, si la victoria ya ha sido lograda, vivimos como si aún estuviéramos derrotados? ¿Por qué tendemos a minimizar el poder de la cruz? ¿Por qué regresamos a viejas formas de lucha, a “rudimentos” que el mismo enemigo ha usado para engañarnos? Pablo nos advierte: cuidado. Cristo es suficiente. Su obra es completa. Su victoria es real. La vida cristiana no se vive intentando ganar una batalla sino caminando en la victoria que ya ha sido obtenida en la cruz.
Enséñanos a vivir en tu victoria, oh Jesús. Que nuestra vida refleje que has vencido en la cruz y que somos nuevas criaturas en ti. Amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.