2 Pedro 1:3-11
CALCULA TU SALVACIÓN
“Si ustedes poseen estas cosas y las desarrollan, ni su vida será inútil ni habrán conocido en vano a nuestro Señor Jesucristo”.
2 Pedro 1:8
Sabemos que cuando Cristo regrese, seremos transformados en un abrir y cerrar de ojos (1 Corintios 15:51-52), y “seremos semejantes a él” (1 Juan 3:2). Pero hasta que llegue ese último día, estamos llamados a “trabajar” en nuestra salvación (Filipenses 2:12), creciendo hacia lo que algún día seremos plenamente.
El crecimiento espiritual no es automático. Viene sólo cuando cooperamos con el Espíritu Santo. Dios está buscando personas que estén dispuestas a romper la tierra dura en sus vidas diariamente para que Él pueda hacer crecer su fruto espiritual dentro de ellos. Dios está buscando creyentes que, en palabras de la lectura de hoy, estén dispuestos a poner toda diligencia en aumentar su fe y seguir creciendo en Cristo. El crecimiento continuo en la vida cristiana evita que seamos “ociosos y sin fruto” en nuestro conocimiento del Señor.
Es por eso que estamos llamados a seguir adelante “hacia la meta, para llevarnos el premio que Dios nos llama a recibir por medio de Jesucristo” (Filipenses 3:14 TLA). Dios no nos llamó para dejar la carrera a medias. Su Hijo no dio su vida para que ese premio quede sin recipientes. Y el Espíritu está más que contento a ayudarnos a que la imagen de Cristo se siga renovando en nosotros. ¡Gracias a Dios nuestro Padre, al Señor Jesucristo y al Espíritu Santo!
¡Queremos crecer, Señor! Por tu Espíritu, queremos llegar a ser cristianos plenos y maduros. Haz crecer tu fruto en nosotros para que reflejemos a tu Hijo en un mundo necesitado. Por Jesús, Amén.