Juan 15:1-8
SOCIOS EN EL HUERTO
“…El que permanece unido a mí, y yo unido a él, da mucho fruto…”.
Juan 15:5
Aunque solo Dios es la fuente del fruto del Espíritu en nuestras vidas, se requiere de nuestra cooperación. El proceso de llegar a ser más como Jesús depende no solo de la obra del Espíritu Santo, sino también de ti y de mí. Crecer a la semejanza de Cristo es un proyecto conjunto entre el Espíritu Santo y nosotros. ¡Dios nos llama a ser sus compañeros en el huerto!
Nuestro papel es cooperar con la obra del Espíritu para que el fruto encuentre todas las condiciones adecuadas para madurar. Eso significa que tenemos que romper parte del terreno duro en nuestras vidas. Puede significar que tenemos que quitar algunas de las piedras del suelo de nuestra vida. Puede significar que tendremos que arrancar algunas malas hierbas y espinas pecaminosas que nos distraen de prestar atención a la Palabra de Dios. (Marcos 4:1-8, 13-20.)
Si no trabajamos con Dios cuidando nuestro jardín espiritual, la cosecha de frutos en nuestra vida será mínima. Si nos negamos a asociarnos con Dios en lo que él quiere lograr en nosotros, nunca veremos más que una cosecha escasa. El deseo de Dios, por supuesto, es que el fruto madure completamente en nuestras vidas y que nuestra cosecha sea abundante En Juan 15 Jesús dice que el que permanece en él dará mucho fruto. ¡La vida de esa persona será fructífera y dará frutos que perduren!
Dios, ayúdame a hacer mi parte mientras tu Espíritu hace crecer el carácter de Cristo en mí. Ayúdame a trabajar contigo para cuidar mi jardín espiritual. En Jesús, Amén.