Isaías 40:10-28
NUESTRO LUGAR VERDADERO
“¿Acaso no lo sabes? ¿No lo has oído? El Señor, [es] el Dios eterno, el creador”. Isaías 40:28
¿Cómo se fomenta en nosotros un espíritu apacible y humilde? Cuando recordamos nuestro verdadero lugar. Dios es el Creador; nosotros somos sus criaturas. Él es el Alfarero; nosotros, el barro que él modela de acuerdo a sus propósitos (Jeremías 18:5-6). El pueblo al que Isaías profetizó se centraba mucho en sí mismo. Habían olvidado que ante el Dios Todopoderoso “las naciones son como una gota en un cubo”, y los moradores de la tierra “como langostas”.
“¿No sabes?” Isaías les preguntó. “¿Acaso no lo sabes? ¿No lo has oído? El Señor, [es] el Dios eterno, el creador del mundo entero”. Dios es el que “convierte en nada a los grandes hombres y hace desaparecer a los jefes de la tierra”. Dios es el artífice que, al hablar de las estrellas, dice: “él saca y cuenta su ejército; a todas llama por sus nombres; ninguna faltará”. Nadie puede compararse con el Señor Todopoderoso. ¡Nadie es igual a él!
No es que no tengamos importancia. Por el contrario, cada persona tiene un valor incalculable, porque estamos hechos a la imagen de Dios y creados para tener una relación con el único Dios verdadero. Pero necesitamos que se nos recuerde que nuestro valor es un regalo de Dios. Nuestro valor ha sido dado, no ganado. Debemos tener esa perspectiva si la humildad y la mansedumbre van a florecer en nosotros.
Dios, reconocemos que, ante tu tremendo poder y presencia, somos como polvo fino. Ayúdanos a recordar que todo lo que somos y tenemos es un regalo tuyo. En Jesús, Amén.