1 Corintios 4:1-5
SIERVOS FIELES
“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”.
1 Corintios 4:2
Dios desea que reflejemos su fidelidad. Su Espíritu quiere hacer crecer la fidelidad en nuestras vidas para que seamos cada vez más como Jesús. Cuando el apóstol Pablo escribió a los creyentes de Corinto, dijo que, como siervos de Cristo, se nos han confiado los “misterios que Dios ha revelado”. En otro lugar, Pablo dijo que somos como vasijas de barro ordinarias en las que Dios ha guardado un gran tesoro (2 Corintios 4:7). Estos “misterios” y “tesoros” son, de hecho, el mensaje del evangelio (Efesios 3:4-6; Colosenses 1:25-27). Ahora somos embajadores de Cristo y heraldos de las buenas nuevas de la salvación de Dios en Cristo. Y aquellos a quienes se les ha confiado esa encomienda, explica Pablo, “deben ser fieles”.
La fidelidad tiene mucho que ver con la constancia y la confiabilidad. Las vidas insípidas no agradan al Señor. A los discípulos poco entusiastas que vivían en Laodicea, Jesús escribió estas palabras a través de Juan: “Yo sé todo lo que haces. Sé que no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero como eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” (Apocalipsis 3:15-16).
¿Qué amo quiere siervos a medias? Cuando Jesús, nuestro Maestro y Salvador, regrese, vendrá por aquellos servidores que le hayan sido fieles, así como él se ha mantenido fiel a nosotros.
Padre, ayúdanos a ser fieles para que cuando Jesús regrese, lo escuchemos decirnos: “¡Bien, buen siervo y fiel!” En su nombre te lo pedimos, Amén.