2 Corintios 8:1-9
BENIGNIDAD COSTOSA
“Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico…”.
2 Corintios 8:9
La amabilidad es costosa. Nuestra lectura de hoy habla sobre el costo de la bondad que Dios nos mostró en Cristo. Jesús hizo a un lado las riquezas y magnificencia del cielo para venir a nosotros y socorrernos en nuestra necesidad. Nuestro pecado nos separa de Dios y nos deja completamente perdidos en el mundo, “como ovejas sin pastor” (Mateo 9:36). Consciente de nuestro suplicio, Jesús renunció no solo al esplendor del cielo sino, en última instancia, a su propia vida.
“Yo soy el buen pastor”, explicó. “El buen pastor da su vida por las ovejas” (Juan 10:11). Jesús voluntariamente hizo a un lado todos sus derechos y privilegios para que, a través de él, pudiéramos tener acceso a todo lo que le pertenecía por derecho (Romanos 8:17). Si la benignidad crece en nosotros, entonces también responderemos con misericordia y compasión, aunque haya un costo involucrado.
Hacer actos de bondad al azar cuando estamos de humor no es suficiente. La benignidad nos llama a responder incluso cuando no sea conveniente o no se ajuste a nuestro horario. Nos motiva a ser bondadosos incluso en situaciones en las que no nos resulte fácil. Para llegar a ser más como Jesús, debemos ser intencionales y ponernos a disposición de los demás, mostrando misericordia, ayuda y cuidado a las personas que Dios pone en nuestras vidas, incluso cuando nos cueste.
Espíritu Santo, permite que el carácter de Cristo eche raíces y florezca en mí. Hazme más como Jesús, quien, siendo rico, quiso hacerse pobre por mí. En su nombre, Amén.