12 de julio del 2022
1 Tesalonicenses 5:12-28
EL PRIMER PACIFICADOR
“Que Dios mismo, el Dios de paz, los haga a ustedes
perfectamente santos…”.
1 Tesalonicenses 5:23
El primer pacificador es Dios mismo. De hecho, en la Biblia a menudo se llama al Señor “el Dios de paz”. Y cuando el apóstol Pablo escribe a la iglesia de Tesalónica, ora para que “el Dios de paz” obre en la vida de los creyentes, santificándolos por dentro y por fuera.
La Biblia dice que en nuestro estado pecaminoso en realidad éramos “enemigos” de Dios (Romanos 5:8-10). En nuestro orgullo y arrogancia nos pusimos en contra del Señor. Pero debido a que él es “el Dios de paz”, nuestro Padre celestial decidió remediar esa situación. Por esto, Dios vino a vivir entre nosotros para derribar la barrera del pecado que se interponía entre él y la humanidad. Aunque nuestras faltas seguían acumulándose Dios vino en su Hijo, Jesucristo, para hacer la paz. No es de extrañar, entonces, que en la noche en que nació el Príncipe de Paz, los ángeles cantaron: “¡Gloria a Dios en las alturas! ¡Paz en la tierra entre los hombres que gozan de su favor!” (Lucas 2:14). Jesús es el hijo de paz de Dios.
Cuando cooperamos con el Espíritu Santo para que la paz se desarrolle en nuestras vidas, pronto descubrimos que, como nuestro Padre, también comenzamos a tomar la iniciativa en derribar barreras y reparar relaciones maltrechas. Con el poder de Dios, podemos dar el primer paso para extender la paz, alcanzando a otros con el amor sanador de Cristo.
Gracias, oh Dios, por venir a buscar y salvar a los perdidos. Estamos agradecidos de que nos hayas alcanzado través de tu Hijo y restaurado nuestra relación contigo. En Cristo, Amén.
La obra del Espíritu en la vida del creyente es rica y variada. Los creyentes en Jesús no debemos olvida que es por medio de su Espíritu que su gloriosa obra de salvación se aplica a nuestras vidas. Y en lugar de inclinarnos por un aspecto, debemos anhelar ver su obra plena en nuestras vidas. A veces queremos más de sus dones, pero poco del fruto. Buscamos de su poder, pero no de su carácter que él desea formar en nosotros. En el devocional de este mes, nos enfocamos en el fruto del Espíritu. Cada uno de los devocionales habla de la manera en que el Espíritu Santo está produciendo en nosotros el carácter de Cristo. Esperamos que no solo disfruten, sino apliquen a su vida las enseñanzas que la Biblia nos ofrece para llegar a ser cada día como Cristo. Preparemos el terreno, y dejemos que el Espíritu cultive su hermoso fruto en nuestra vida.
Shawn Brix
Es pastor evangélico, y que servido en iglesias de Canadá por varios años. Está Casado y tiene tres hijos. Aparte de escribir, se distingue por su amor por el cuidado de las almas que Dios ha puesto bajo su cuidado..