Gálatas 5:16-26
EL JARDÍN DE DIOS
“En cambio, lo que el Espíritu produce es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio…”.
Gálatas 5:22-23
Me sorprende la frecuencia con la que la Biblia usa las imágenes de jardines y árboles fructíferos para describir a los creyentes en Cristo. Los profetas del Antiguo Testamento describieron al pueblo de Dios como una viña (Isaías 5). En los Salmos, se compara al creyente fiel con un árbol plantado junto al agua, que da su fruto en su tiempo (Salmo 1). Jesús mismo habló del corazón humano como tierra dura, tierra rocosa, tierra espinosa y buena tierra para que crezca la semilla de la Palabra de Dios (Marcos 4). También habló de sí mismo como una vid, y dijo que los creyentes son como sus sarmientos que dan fruto (Juan 15).
En nuestra lectura de hoy, el apóstol Pablo también escribe sobre “el fruto del Espíritu”. Al usar estas imágenes nos ayuda a entender cómo funciona la obra del Espíritu Santo en nuestra vida. Y como cualquier fruto, lleva tiempo: es un proceso de brotar, florecer, madurar, crecer y madurar como el de una vid o un árbol frutal. ¡Una vez que pertenecemos a Jesús por la fe, el Espíritu comienza un proceso de crecimiento espiritual de por vida dentro de nosotros!
En el transcurso de este mes, vamos a explorar el fruto del Espíritu al que se refirió Pablo: “amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza”, y en el camino ¡Descubrirá cómo el Espíritu de Dios está obrando en nosotros hoy!
Dios, gracias por tu Hijo, Jesús, que nos da vida como la vid da vida a sus sarmientos. Gracias por obrar en nosotros por tu Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, Amén.