16 de junio del 2022
Isaías 1:1-17
HIGIENE ESPIRITUAL
“ ¡Lávense, límpiense! ¡Aparten de mi vista sus maldades! ¡Dejen de hacer el mal!”
Isaías 1:16
La emergencia sanitaria todavía está fresca en nuestra mente, y en algunos países todavía sigue en vigor. Sana distancia, estornudo de etiqueta, sanitización, cubrebocas, entraron en nuestro vocabulario cotidiano, y nuestra generación difícilmente olvidará las incomodidades que algunas de estas prácticas provocan.
El pasaje de hoy tiene en mente otro tipo de higiene. Se refiere a la limpieza interior, a la pureza del corazón, a la higiene espiritual. No habla de la apariencia externa, la imagen que proyectamos para que otros vean de nosotros. Ese es el error que cometieron los israelitas a quienes el profeta Isaías se dirige. La devoción con que adoraban, las elaboradas ceremonias que presentaban a Dios y el rigor con el que cumplían con los días de culto podían engañar a muchos, pero no a Dios.
El Señor no estaba simplemente insatisfecho. Él manifiesta su repudio a una adoración que en la vida diaria no demuestra su amor al prójimo. La indiferencia hacia los necesitados, la injusticia hacia los menos favorecidos, y la falta de generosidad, no son temas menores en nuestra relación con Dios. Actuar así es llenarse de sangre las manos, y si la gente no es capaz de notarla, Dios sí se da cuenta. Por eso, nos llama a arrepentirnos y a corregir el camino equivocado. Hay perdón y bendición cuando estamos dispuestos a purificar nuestra vida.
Ayúdame, Señor, a invertir mi tiempo en cosas que te agradan. Sobre todo, a amar la justicia y hacer el bien. En Cristo, Amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.