07 de julio del 2026
Mateo 4:1-11
CARA A CARA CON EL ENEMIGO
“Él respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Mateo 4:4
A veces nos preguntamos por qué Dios permite algo tan desconcertante como la tentación. Pensamos que la vida sería más sencilla sin un enemigo que enfrentar, sin luchas internas, sin esa constante presión que pone a prueba nuestro corazón. Pero Dios no evitó ese camino ni siquiera para su propio Hijo. Jesús fue llevado al desierto, en condiciones adversas, cara a cara con el enemigo. Allí fue tentado precisamente en lo más profundo de su identidad: ser el Hijo de Dios. “Si eres Hijo de Dios…” fue la insinuación. La misma estrategia de siempre: sembrar duda, distorsionar la verdad, empujar a la autosuficiencia. Y, sin embargo, Jesús no cedió. Respondió desde la Palabra. “Escrito está…”. No negoció con la tentación, ni la suavizó. Se aferró a lo que Dios ya había dicho. Esta es una lección importante: la tentación es real, pero también es vencible. Y la victoria no está en evitar el conflicto, sino en saber con qué lo enfrentamos. Porque el enemigo sigue usando la misma estrategia hoy: hacernos creer que necesitamos algo fuera de la voluntad de Dios para estar completos. Que hay atajos. Que hay alternativas mejores. Pero cada vez que creemos eso, repetimos el error del huerto. Por eso, la vida del creyente no se sostiene solo con lo que ve, ni con lo que siente, ni con lo que necesita en el momento. Se sostiene con la verdad de Dios.
Gracias Jesús por mostrarnos tu poder al vencer la tentación. Danos el valor de pelear contra el enemigo y líbranos de la tentación. Amén.
La Biblia habla de una batalla que todos enfrentamos, aunque no siempre la veamos. No es contra personas, sino en lo profundo del corazón: en lo que creemos, en quién confiamos y a quién obedecemos. Algunos la ignoran; otros se enfocan tanto en el enemigo que viven con temor. Pero la Escritura nos muestra que esta es la buena batalla de la fe: una lucha real, pero con propósito, en la que Dios mismo nos llama a permanecer firmes. A lo largo de esta serie veremos cómo se libra esta batalla, cuáles son las armas que Dios ha provisto y cómo vivir con discernimiento y confianza. Porque no peleamos para obtener la victoria sino desde la victoria que Cristo ya ha asegurado. La pregunta no es si usted está en la batalla, sino: ¿cómo la está enfrentando? ¿en sus fuerzas o confiando en Aquel que ya ha vencido?
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.