01 de junio del 2022
Génesis 3:1-23
DIOS CORRIGE A LOS QUE AMA
“…ahora la tierra va a estar bajo maldición por tu culpa; con duro trabajo la harás producir tu alimento durante toda tu vida”.
Génesis 3:17
“¿De veras era para tanto?”, me han preguntado varias veces. Se refieren al castigo que Dios impuso a la primera pareja por comer del fruto del árbol prohibido. Y lo que hago es preguntarles lo mismo en cuanto a la decisión de comer de aquel árbol. ¿De veras valía la pena sucumbir a la tentación y desobedecer a su buen creador? Es impresionante cómo al poco tiempo de ser creado y colocado en el paraíso, en la primera oportunidad que tuvo, el hombre haya caído estrepitosamente. Y la sentencia de Dios no se deja esperar. Sus efectos se dejan ver en toda la creación.
Este relato del libro del Génesis deja claro que Dios no tolera la desobediencia. Dios creó un paraíso para que pudiéramos disfrutar de su presencia y grandeza. Pero en una actitud irreflexiva y ante la posibilidad de “ser igual a Dios”, el hombre puso todo en riesgo. El Señor de la vida envió rápidamente un castigo que aun seguimos padeciendo.
Dios siempre ha sido un padre amoroso, pero el más amoroso de los padres corrige al hijo que ama. Por eso, debemos estar cerca de Dios para que podamos conocer su voluntad y seguirla. A partir de hoy, oremos diariamente pidiendo al Señor que cierre nuestros oídos a la voz del mundo y que abra nuestros ojos para que podamos conocerlo a él en toda su plenitud. Y de esta forma, obedecerlo con gozo.
Quiero aprender a escuchar tu voz, oh, Dios, y obedecer tu palabra en todo momento. En Cristo, Amén.
El tema del devocional de este mes es “Escuchar la voz de Dios”. Dios es un Dios de amor, pero se molesta cuando se le desobedece o cuando no hacemos su voluntad. Desde finales de 2019 la humanidad está sufriendo el coronavirus que se ha convertido en una terrible pandemia. Algunos seres queridos, amigos y familiares han perdido la batalla contra el virus y muchas personas se preguntan: ¿Por qué Dios permite tantas muertes? En la Biblia hay numerosos relatos de enfermedades y plagas que azotaron al pueblo, pero Dios nunca apartó su rostro, ni lo ignoró, ni abandonó a su pueblo a su suerte. Nuestro Dios tiene el control de todo y ni un cabello cae de nuestra cabeza sin su permiso. Pero es necesario comprender y analizar cuál es el mensaje que él quiere enviarnos cuando permite cosas como las que hemos vivido suceden. ¡Disfrute de su lectura!
Edison Souza
Periodista y Anciano en la Iglesia Presbiteriana de Campinas, São Paulo, Brasil.