Deuteronomio 26:1-11
LO QUE LA OFRENDA SIGNIFICA
“ Mis antepasados fueron un pequeño grupo de arameos errantes, que emigraron a Egipto”. Deuteronomio 26:5
¿Cómo honrarías a alguien que te salvó de tu adicción, te ayudó a cambiar tu vida y luego te colocó en una casa nueva equipada con electrodomésticos de primera clase y un suministro de un año de comida gourmet? ¿Podrías realmente pagarle a una persona así?
Moisés le dice a Israel que no se trata de las tierras fértiles que van a recibir. La gente debe recordar lo que Dios ha hecho para traerlos a esa tierra, comenzando desde Abraham. El punto no es que le damos a Dios lo que se le debe, o le paguemos algún tipo de alquiler, o ayudemos a las personas necesitadas con lo que tenemos. Nosotros confesamos nuestra fe en Dios cuando respondemos con gratitud. En el pasado Israel, llevaba las primicias de sus uvas, trigo o granadas al sacerdote en el lugar de culto. Salían de su granja y gastaban tiempo y energía para viajar a la casa de Dios, donde recitaban: “Mi padre era un arameo errante...” “Mi padre no tenía hogar; mis antepasados no tenían tierra. Yo también estaría sin hogar si no fuera por todo lo que Dios ha hecho para traerme hasta aquí”.
Presentar las primicias sin esta confesión resulta inadecuado. Y la confesión sin la ofrenda estaría incompleta. El domingo muchas personas irán a adorar. Proclame delante de Dios: “Yo estaba sin hogar”. Será un buen momento para traer una ofrenda y honrar a Aquel que ha dado un giro a su vida.
Gracias Señor, que has dado un giro a mi vida y me has dado un hogar eterno. Por Jesucristo, mi Salvador, amén.