Deuteronomio 23:1-14
EXCLUSIÓN
“…el campamento de ustedes debe ser un lugar santo…” Deuteronomio 23:14
En algunos casos, aún hoy en día, las personas con viruela, tuberculosis, o Covid 19 u otras enfermedades transmisibles pueden ser excluidas del contacto diario con otras personas. Por el bien de la salud de la comunidad se les pone en cuarentena. Una vez que se curan o ya no son una amenaza, pueden volver a unirse a su familia, amigos y comunidad.
En el antiguo Israel no a todos se les permitía entrar en la presencia de Dios; solo a aquellos que estaban limpios. Los israelitas que, de acuerdo a la ley, eran considerados impuros, necesitaban limpieza antes de poder unirse a la adoración del pueblo de Dios. Si no fuera por el Día de la expiación, aquellos que estaban impedidos de asistir de por vida sufrirían una carga insoportable. De esta manera, Dios enseñó a la gente a reflejar su santidad. Nada podía manchar la pureza.
Como pecadores, sin embargo, todos estamos manchados y rotos. Así que damos gracias porque Cristo vino a limpiar a su pueblo de su pecado, para abrir el camino, y así todos los que están quebrantados en cuerpo y corazón entren en la asamblea de los fieles. Eso es lo que Felipe le dijo a un eunuco de Etiopía, y fue bautizado (Hechos 8:26-40). La confesión del pecado y la creencia en Cristo rompen la cuarentena que nos mantiene alejados de Dios. Ofrécele tu corazón y tu vida, para que te dé nueva vida en él hoy.
Señor Jesús. Gracias por limpiar mis pecados con tu sangre. Te ruego que vivas en mí para siempre, amén.