1 Pedro 5:6-11
EL ENEMIGO QUE ACECHA
“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”. 1 Pedro 5:8
¿Es usted de los que piensan que el diablo no es más que una forma de hablar del mal del placer o de una vida sin límites? ¿O de aquellos que lo consideran una figura simbólica, un vestigio de creencias antiguas que ya no tienen lugar en el mundo moderno? Tenga cuidado, porque la Escritura no lo presenta así.
Sin caer en obsesiones ni especulaciones innecesarias, la Biblia habla de Satanás como un enemigo real. Un adversario con un propósito claro: destruir la fe y apartar al ser humano de Dios. Y lo más inquietante es esto: no está distante ni inactivo. Acecha con la paciencia de un león esperando el momento oportuno. Y al acechar no distingue entre jóvenes o ancianos, entre débiles o fuertes. Su mirada está puesta sobre aquellos que pertenecen a Cristo, buscando la ocasión para atacar.
Por eso, la Palabra nos llama a vivir sobrios y vigilantes. A no bajar la guardia. A no descuidar los medios que Dios ha provisto para sostenernos. Pero tenga cuidado: no imagine que la victoria depende de sus fuerzas y de su capacidad de alerta. No. Porque el mismo Dios que nos advierte también nos sostiene. Y aun en medio de la lucha, podemos vivir con confianza: no estamos indefensos, ni estamos solos. A Él sea la gloria, porque en su poder encontramos la firmeza para permanecer y la seguridad de que saldremos adelante.
Danos tu protección, buen Dios. No permitas que nuestras fuerzas mengüen y que nuestros ojos se aparten de ti. Que donde quiera que vayamos, estemos listos para rechazar al maligno. En Cristo Jesús, Amén.