Hebreos 1:1-4
JESÚS ES TRANSPARENTE
“Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es”.Hebreos 1:3
¿Estás familiarizado con el Kalwall? Es un material de construcción traslúcido que permite que la luz atraviese. Sirve como un tragaluz en el santuario de nuestra iglesia. Aunque el material es traslúcido, no es transparente. No puedes ver árboles o personas a través de él. Ni siquiera puedes ver la fuente de la luz que se filtra. No se puede saber si la luz proviene de una fuente artificial o del sol.
Podríamos decir que la naturaleza es como el Kalwall. Es traslúcida; deja que la gloria de Dios brille, pero no es transparente. No te permite ver al Dios cuya gloria brilla a través de todo lo que existe. La naturaleza no nos permite ponerle rostro a esa gloria. Esto puede ayudar a explicar no solo por qué hay religión —las personas perciben la gloria—sino también por qué hay tantas religiones. Cuando se ve a través de la naturaleza, la fuente de la gloria es ambigua. Nadie puede viajar fuera de nuestro universo para indagar de primera mano.
Jesús, que viene del Padre, pone rostro a esa gloria. Como dice Hebreos, “Él es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es”. Él es la gloria que brilla a través de todo lo que es justo. Jesús es transparente. “El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”, dijo (Juan 14:9). En Jesús, conocemos la fuente de la gloria que brilla en la bondad que nos rodea a todos.
Señor Jesús, viniste no sólo para revelarnos al Padre, sino también para llevarnos al Padre. Permítenos seguirte siempre. En tu nombre oramos, amén.