Efesios 6:10-20
EN CONTACTO DIRECTO
“…orando en todo tiempo…y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
Efesios 6:18
¿Sabe qué es aquello a lo que más se nos llama a ser perseverantes y tenaces en el Nuevo Testamento? Espero lo haya adivinado. Se trata de la oración, y Jesús nos ejemplifica la dedicación a la comunión y comunicación con el Padre. Sin embargo, la oración no es algo innato, ni llegamos a convertirnos en expertos en este hábito.
¿Cómo se aprende a orar? No sucede al dominar una técnica, aunque ésta pueda ser útil. La oración se ejercita a medida que somos conscientes de la magnitud de la batalla y nuestra necesidad del Señor y del “poder de su fuerza” (v. 10). Necesitamos alinear nuestras prioridades cada día con aquel que está al mando del ejército. John Piper escribe que la oración no es un intercomunicador de hotel que usamos ocasionalmente para el servicio a la habitación; es un walkie-talkie que nos mantiene en todo momento en contacto con la sede. Manténganse alerta, dice Pablo, usando la imagen de un guardia en su posición asignada. Estamos comprometidos en una guerra espiritual.
El mundo busca encajarnos en su molde; la rutina de la vida ordinaria nos adormece en la complacencia, nos ciega al gran misterio de nuestro lugar en el reino de Cristo. Estemos atentos, no con un espíritu de miedo, sino con la confianza de que nuestros recursos en Cristo son mayores que cualquier arma que la oposición pueda arrojarnos.
Dios Todopoderoso, permítenos comunicarnos contigo siempre, que podamos ser vigilantes, sabios y efectivos en la forma en que actuamos hacia los demás, en Jesús oramos, amén.