Colosenses 3:1-11
ENTRELAZAMIENTO
“Por lo tanto, ya que ustedes han sido resucitados con Cristo, busquen las cosas del cielo”.
Colosenses 3:1
Existe un mito griego sobre un ciervo que los cazadores y los lobos no podían matar porque la vida del ciervo estaba escondida en el vientre de un pez que nadaba por los océanos del mundo. Para matar al ciervo, sería necesario atrapar al pez.
Aunque suene un poco extraño, Pablo dice que nuestra vida está ahora escondida con Cristo en Dios. Todo eso es muy complicado. Pero Pablo ve a los cristianos unidos a Cristo. Cuando Cristo resucitó, nosotros fuimos resucitados con él. Cuando murió, morimos nosotros. Finalmente, “cuando Cristo, que es [nuestra] vida, se manifieste, entonces [nosotros] también seremos manifestados con él en gloria”. Nuestra identidad está entrelazada en la suya.
En física cuántica hay un fenómeno llamado entrelazamiento. “La paradoja consiste en la posibilidad de que dos objetos que se encuentran físicamente separados, inclusive por millones de kilómetros entre sí, se puedan comunicar. Es decir, que dos objetos pueden compartir la misma información y alterar su estado, aunque tan solo uno de los dos objetos sea el afectado”. No entiendo cómo puede haber un entrelazamiento a una distancia tan grande, como también me es difícil comprender mi unión con Cristo. Pero es una realidad para el creyente, y eso hace que nuestra vida, como una brújula celestial, apunte, no hacia el norte, sino hacia el cielo.
Señor Jesús, somos tuyos, y ponemos nuestro afecto en las cosas que te agradan. Renuévanos a tu imagen como nuestro Creador y Salvador, te lo pedimos, amén.