Marcos 12:28-31
EL GRAN MANDAMIENTO
“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”.
Marcos 12:30
El maestro de la ley que preguntó acerca del mandamiento más importante intentaba probar a Jesús y hacerlo caer. Pero en esta enseñanza clásica, Jesús identifica el poder y la primacía de amar al Señor nuestro Dios como la cosa más importante que podemos hacer. Irónicamente, el amor no se puede ordenar, pero amar a Dios con todo nuestro corazón, alma, mente, y fuerza se encuentra en el propósito de todos los mandamientos. Ésta es una santa invitación a tener toda nuestra vida dirigida a amar a Dios.
Nuestros corazones laten al ritmo que honramos a Dios. Están alineados con los mandamientos, pero no con el simple fin de guardarlos. El propósito es honrar a Dios. Nuestras almas colocan a Dios primero en nuestras vidas. ¡Porque podemos servirnos a nosotros mismos, pero lo mejor es dedicar nuestras vidas a Dios!
Nuestras mentes piensan en cómo darle al mundo la forma de las cosas por venir. La mente humana es creativa y poderosa, y al entrenarlas para glorificar a Dios en todo lo que hacemos, podemos moldear al mundo para que actúe con apego a la justicia y la bondad del reino de Dios. Nuestra fuerza dirige todos nuestros recursos hacia los propósitos de Dios. Dinero, habilidades, relaciones, influencia, habilidades, etc., son más fuertes cuando se les aplica para el amor y el honor de Dios.
Jesús, ayúdame a crecer en la comprensión y la práctica de cómo amar a Dios con todo mi corazón, alma, mente y fuerza, amén.