Marcos 8:22-26
OBTENIENDO LA VISTA
“Jesús tomó de la mano al ciego y lo sacó fuera del pueblo. Le mojó los ojos con saliva, puso las manos sobre él...”.
Marcos 8:23
Cuando aprendes un nuevo juego, quizá uno de mesa, puede llevar tiempo para que lo entiendas completamente. La primera vez que se te explica, comienzas a entender, pero no completamente, no de inmediato. El discipulado es así. Implica un proceso de aprendizaje de llegar a conocer quién es Jesús y lo que vino a hacer.
La historia de hoy es acerca de la curación de un hombre ciego. También nos enseña acerca del discipulado. Es una historia curiosa porque por lo general, cuando Jesús sana a alguien, es como batear un jonrón en el beisbol; puedes correr alrededor de las bases con un solo batazo. Pero en esta historia la curación se realiza en dos etapas. Va parte del camino al principio, como un batazo que te lleva a la mitad de las bases, y luego otro batazo termina el trabajo. ¿Por qué? Los discípulos estaban empezando a captar quién era Jesús, y es como si Jesús les estuviera preguntando: “¿Ves algo?” Bueno, vieron en parte, pero todavía no estaban seguros de que entendían a Jesús completamente. Y eso es comprensible porque estamos a mitad de camino del evangelio de Marcos.
Estamos en el punto medio del libro de Marcos, y es un buen lugar para medir lo bien que vemos a Jesús, porque hay mucho más en camino. La primera mitad es principalmente acerca de quién es Jesús, y la segunda mitad será acerca de lo que vino a hacer.
Jesús, ayúdame a verte y entenderte más completamente. Por favor, sé paciente conmigo a medida que aprendo más y más sobre ti y tu amor por mí. Amén.