Marcos 5:24-34
UN TOQUE DE PODER
“Jesús le dijo: Hija, por tu fe has sido sanada. Vete tranquila y curada ya de tu enfermedad”..
Marcos 5:34
Muchos de nosotros tenemos situaciones e historias personales difíciles de las que no podemos escapar ni cambiar. Y nos gustaría que nuestra vida fuera distinta. La mujer de esta historia es como si hubiera estado muriendo durante 12 años. En su condición desesperada, confiaba en que si solo tocaba la ropa de Jesús, sería sanada. Efectivamente, lo hizo, y así sucedió.
Pero entonces algo la preocupó. “Jesús seguía mirando a su alrededor, para ver quién lo había tocado”. Tal vez le inquietaba que Jesús la regañara por usar su poder sin pedirlo, o que una mujer “impura” lo hubiera tocado, o, incluso, que Jesús revirtiera su curación, por no pedirle permiso. Ella, sin embargo, le dijo a Jesús “toda la verdad”. Y en lugar de que sucediera lo que temía, Jesús se dirigió a ella personalmente como “hija” y la tranquilizó con su compasión santa y una palabra de paz.
Note de nuevo que la contaminación y la impureza no fluyeron hacia Jesús, haciéndolo inmundo; más bien, el poder y la curación fluyeron de Jesús a la mujer, haciéndola completa y limpia. Aunque tendemos a pensar que la enfermedad, la muerte y la destrucción tienen la ventaja, es bueno recordar que Jesús ha venido a revertir esa maldición. Él tiene autoridad y poder sobre aquellas realidades que no podemos cambiar.
Gracias, Jesús, por la curación que traes a nuestras vidas. No puedo arreglarme ni curarme a mí mismo, pero estoy aprendiendo que tienes el poder de traer vida, amén.