Mateo 6:9-13
PADRE NUESTRO
“Ustedes deben orar así: “Padre nuestro…”.
Mateo 6:9
¿Sabías que hay una diferencia entre la forma en que el Antiguo Testamento y el Nuevo entienden a Dios como padre? Los hebreos (en el Antiguo Testamento) pensaban en Dios como un padre. El Nuevo Testamento enseña que Dios es nuestro Padre.
Las Escrituras hebreas usan muchas imágenes que describen el amor y el cuidado de Dios por su pueblo. Algunas de éstas son: “padre”, “pastor”, “madre”, “roca” y “fortaleza”. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, Jesús les dice a sus seguidores que Dios es su Padre. “Pero espere un minuto”, podría decir; “¿No confesamos que solo Jesús es el Hijo de Dios?”. Sí, pero por la gracia de Dios y mediante el sacrificio de Jesús por nosotros, hemos sido adoptados como hijos de Dios, con todos los derechos y privilegios de pertenecer a la familia de Dios. Ser hijos de Dios nos brinda abundante consuelo en nuestra vida diaria.
Jesús nos muestra que ser hijos de Dios también tiene tremendas implicaciones para nuestras oraciones. Cuando comenzamos a orar, debemos decir: “Padre nuestro”, porque recordar que Dios es nuestro Padre despierta en nosotros un temor reverente y una confianza de niños, y esto nos asegura que Él escucha y responde nuestras oraciones y proporciona justo lo que necesitamos.
Padre nuestro, venimos como tus hijos, creyendo y confiando en que tú proveerás para todas nuestras necesidades. Hacemos esto a través de Jesucristo, por quien gozamos de este privilegio. Amén.