1 Juan 3:19-24
CONCIENCIA LIMPIA
“Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas…”.
1 Juan 3:20-21
Usted sabe lo que es ser sometido a juicio en el tribunal de la conciencia. Es una facultad que no sabe lo que es la división de poderes. Ella se encarga del papel de testigo, y vaya que tiene una memoria envidiable. Lo que nosotros quisiéramos ocultar, ella lo recuerda. Tiene, además, la increíble habilidad de conocer nuestras intenciones y motivaciones. También se ocupa del papel de juez, acusándonos y absolviéndonos sin necesidad de jurado. Y no se detiene allí. Si hay alguna sentencia, ella se encargará de ejecutarla, aun sin nuestro consentimiento.
¿Cómo podemos vivir en paz con la conciencia? Puedes intentar suprimirla, o dejar que te abrume, pero no va a funcionar. Este pasaje nos indica la dirección a seguir. Cuando la conciencia nos acuse, debemos recordar que ella no es el tribunal supremo. Puede estar en lo cierto, o equivocarse. Dios está por encima de la conciencia, y él lo sabe todo. Y esto debe confortarnos, porque conozco personas que son muy duras consigo mismas. Viven bajo el peso de la culpa, y son agobiados por la carga de la autocondenación. Es Dios quien tiene la última palabra, y, como hijos suyos, podemos confiar en su misericordia. Es esa confianza en un Dios bondadoso que nos permite acercarnos a él en oración, y nos motiva a vivir agradándole con nuestra obediencia.
Padre misericordioso, gracias por librarme del peso de la culpa, y permitirme vivir para agradarte. En Jesucristo, Amén.