Proverbios 6:1-11
TRABAJO DILIGENTE Y ESFORZADO
“Anda a ver a la hormiga, perezoso; fíjate en lo que hace, y aprende la lección”. Proverbios 6:6
El trabajo dignifica al ser humano. Fuimos creados para el cumplimiento del deber y es un don de Dios que el hombre goce los frutos de su trabajo (Eclesiastés 3:13). Sea en el campo, la industria o los servicios; en casa, en la oficina o en la calle, como empresario o como empleado, todo trabajo honorable es bueno, y, es justo recibir un salario adecuado por nuestra labor. El trabajo es el medio legítimo que Dios nos ha provisto para obtener ingresos y con ellos satisfacer nuestras necesidades.
En Latinoamérica y en muchos países con bajos índices de desarrollo económico predomina la idea de que la riqueza y la pobreza son injustas y desiguales. Y con esta premisa, se han establecido políticas de recaudación y distribución del erario público que desincentivan la inversión y desestiman la fuerza de trabajo. El fin de todo esto es pobreza.
La Biblia nos muestra que Dios prospera el trabajo diligente y esforzado. Él lo utiliza para preservar la vida y garantizar la subsistencia del hogar. Las riquezas no caen literalmente del cielo. Dios bendice nuestras fuerzas, y él puede hacer que aumente el fruto de nuestro trabajo. Es imprescindible cambiar la mentalidad y construir una cultura de trabajo, en la que Dios sea glorificado con todo lo que hagamos (Col. 3:23).
Señor, bendice el trabajo que realizo, suple mis necesidades con tu presencia y ayúdame a ser diligente y esforzado en mis labores.