Mateo 10:26-39
NO TODA PÉRDIDA ES MALA
“El que trate de salvar su vida, la perderá, pero el que pierda su vida por causa mía, la salvará”.
Mateo 10:39
“Pérdida” es una palabra no muy agradable para quien tiene que sufrirla. Esto se debe a que desprendernos de algo implica dolor. Sin embargo, es común en las competencias, en los negocios y en las familias. De manera que, nos hemos acostumbrados a ello más de lo que imaginamos.
En la escuela de la vida son muchas las fuentes que Dios ha provisto para nuestra enseñanza. Las pérdidas son solo una de ellas. No todas las pérdidas son malas si en cada una de ellas nos tomamos el tiempo para reflexionar, valorar y crear alternativas para que no ocurran de nuevo. O, en su caso, aprender a superarlas y seguir adelante. La vida no siempre es ganar-ganar, a veces se pierde más de lo que se gana.
¿Qué es lo que más valora el ser humano y que no aceptará como pérdida? Sin duda, la vida. No obstante, el mensaje de Jesucristo nos pone frente a una aparente contradicción diciéndonos que el que quiera ganar su vida la perderá, pero el que la pierda por su causa la ganará. Hasta los niños saben que pérdidas y ganancias son palabras opuestas, más la buena noticia de Jesús, es que quien esté dispuesto a entregarle lo más valioso que posee (su vida), obtendrá una ganancia mayor de lo que en esta vida pueda alcanzar. De este modo, la aparente pérdida resulta en la mayor ganancia que puedas desear, la vida eterna.
Señor, gracias por las lecciones que me has dado en cada pérdida, y de manera especial, gracias porque al perder mi vida por tu causa, la he encontrado en ti. Por Jesucristo, Amén.