Génesis 2:4-9
COSAS PEQUEÑAS Y EXTRAORDINARIAS
“Entonces [Moisés] pensó: «¡Qué cosa tan extraña! Voy a ver por qué no se consume la zarza»”. Éxodo 3:3
No son siempre las cosas que nos parecen importantes las que marcan la diferencia. A menudo son las cosas pequeñas, como los eventos y encuentros cotidianos, las que nos moldean y cambian nuestra vida. Por ejemplo, puedo pensar en conversaciones breves y circunstanciales que me hicieron reflexionar sobre mis perspectivas y acciones.
No cabe duda que el encuentro de Dios con Moisés en la zarza ardiente fue transcendental. Pero si lo analizamos detenidamente, nos daremos cuenta que al principio parecía un suceso bastante ordinario en la vida de Moisés. No fue un encuentro de alto perfil con el rey de Egipto o una invasión de un ejército extranjero, o, incluso, la vista de un enorme cedro. Era simplemente una pequeña zarza que ardía en el desierto y sin embargo llamó la atención de Moisés porque el fuego de la zarza no se apagaba. Este se convirtió por un momento en “el árbol de la vida” para Moisés, porque Dios se reunió con él allí y lo llamó para sacar a su pueblo de la esclavitud en Egipto.
No fue simplemente el fuego lo que hizo que esta experiencia fuera espectacular; era estar en la presencia de Dios y escuchar su llamado y su promesa de estar con Él. Si bien depende completamente de Dios revelar su poder y presencia a las personas, depende de nosotros prestar atención.
Señor, anhelamos conocer tu presencia en nuestras vidas. Ayúdanos a estar atentos cuando te reveles a nosotros y a confiar en que tú nos guías. En Jesús, amén.