06 de septiembre del 2021
Génesis 2:4-9
COSAS PEQUEÑAS Y EXTRAORDINARIAS
“Entonces [Moisés] pensó: «¡Qué cosa tan extraña! Voy a ver por qué no se consume la zarza»”. Éxodo 3:3
No son siempre las cosas que nos parecen importantes las que marcan la diferencia. A menudo son las cosas pequeñas, como los eventos y encuentros cotidianos, las que nos moldean y cambian nuestra vida. Por ejemplo, puedo pensar en conversaciones breves y circunstanciales que me hicieron reflexionar sobre mis perspectivas y acciones.
No cabe duda que el encuentro de Dios con Moisés en la zarza ardiente fue transcendental. Pero si lo analizamos detenidamente, nos daremos cuenta que al principio parecía un suceso bastante ordinario en la vida de Moisés. No fue un encuentro de alto perfil con el rey de Egipto o una invasión de un ejército extranjero, o, incluso, la vista de un enorme cedro. Era simplemente una pequeña zarza que ardía en el desierto y sin embargo llamó la atención de Moisés porque el fuego de la zarza no se apagaba. Este se convirtió por un momento en “el árbol de la vida” para Moisés, porque Dios se reunió con él allí y lo llamó para sacar a su pueblo de la esclavitud en Egipto. 
No fue simplemente el fuego lo que hizo que esta experiencia fuera espectacular; era estar en la presencia de Dios y escuchar su llamado y su promesa de estar con Él. Si bien depende completamente de Dios revelar su poder y presencia a las personas, depende de nosotros prestar atención.
Señor, anhelamos conocer tu presencia en nuestras vidas. Ayúdanos a estar atentos cuando te reveles a nosotros y a confiar en que tú nos guías. En Jesús, amén.
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.