22 de septiembre del 2021
Mateo 26:36-46
TRAICIÓN
“Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: Siéntense aquí, mientras yo voy allí a orar”.
Mateo 26:36
Una de las porciones más difíciles de leer en los evangelios es la de la traición a Jesús. Es una de las experiencias más difíciles de digerir para cualquiera, y también de perdonar. En el pasaje de hoy nos narra esa traición, y nos dice que después Jesús fue a un huerto de olivos, conocido como Getsemaní. Este nombre significa literalmente “prensa de aceite”. 
La Biblia menciona que Jesús iba allí con frecuencia, para descansar y orar (ver Lucas 21:37 ; 22:39-40). Allí Jesús derramó su corazón a Dios. Y en esta ocasión, la noche antes de ser crucificado, oró angustiado, “y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra” (Lucas 22:44). Entonces, en Getsemaní, no solo había olivos, sino que el nombre de este lugar también se vuelve ricamente simbólico cuando consideramos que Jesús, a quien también llamamos las primicias de la resurrección (ver 1 Corintios 15:20, 23), fue aplastado y presionado mientras sufría la traición y la muerte. Así como el prensado de aceitunas produce un valioso aceite de oliva con propiedades saludables y medicinales, la vida pura de Jesús fue exprimida para nosotros y nos brinda sanidad, perdón y una nueva y plena vida con Dios.
Pase un tiempo hoy solo en la presencia de Dios para orar, derramando su corazón ante él y permita expresar las cosas que oprimen su corazón.
Señor Jesús, Gracias por derramar su vida por nosotros. Ayúdame a ser siempre fiel a ti. En tu nombre, Amén.
Árboles. Probablemente haya alguno que signifique algo importante en su vida. O tal vez en la vida de su país. De cualquier forma, la historia de la humanidad, tal y como la Biblia la cuenta, gira alrededor de muchos árboles que nos ayudan a comprender el carácter y la obra de Dios a lo largo de la historia. Nuestra tragedia comienza con la desobediencia al mandato de Dios de no comer de un árbol. En la consumación, Dios nos reitera su amor y constancia al permitirnos comer del fruto del árbol de la vida. Pero en el centro de toda esa historia, la madera de otro árbol sirvió de instrumento para que Jesús ofreciera su vida por nosotros, y, de ese modo, hacer posible la redención de su pueblo. Espero que los devocionales de este mes que nos hablarán de esos y otros árboles, sirvan de edificación para sus vidas.
Julia Prins Vanderveen
Julia Prins Vanderveen trabaja y vive en Vancouver, con su esposo, Trevor, y sus tres hijos. Julia ha servido junto con Trevor en la Iglesia en su ciudad, y trabaja como maestra de humanidades en una escuela cristiana.