Mateo 5:1-13
LLAMADOS A SER DIFERENTES
“Ustedes son la sal de este mundo”. Mateo 5:13
Hace algunos años, se introdujo en los Estados Unidos el dólar de Susan B. Anthony. La intención era producir una moneda de plata más duradera. El problema era que podía confundirse fácilmente con una de veinticinco centavos. Legalmente valía un dólar, pero se volvió impopular debido a su tamaño. Lo mismo puede suceder cuando el mundo incrédulo no ve mucha diferencia con la vida de los creyentes. Si no hay nada distintivo en nuestra vida como cristianos aparte de ir a la iglesia los domingos, la fe cristiana carece de sentido y eficacia.
Pero Jesús vio a sus seguidores como gente distinta. Incluso los llamó “la sal de la tierra”. En su tiempo la sal era el medio más común para preservar los alimentos. La sal tiene una forma de ralentizar el proceso de descomposición y los cristianos deben tener el mismo tipo de efecto en este mundo. Nuestra presencia debe desacelerar los efectos corrosivos del pecado. Pero esto sólo sucede cuando los cristianos salen del salero y penetran en sus comunidades.
La sal también añade sabor. Hace que la comida sea más sabrosa y agradable. Del mismo modo, la presencia de un creyente debe añadir entusiasmo, alegría y camaradería a un hogar, un lugar de trabajo o una comunidad. Cuando un cristiano está presente, ese lugar debe ser más agradable y acogedor.
Señor Jesús, permite que neutralicemos los efectos decadentes del pecado que nos rodea y traigamos entusiasmo a nuestros hogares y comunidades. Amén.