04 de agosto del 2021
Lucas 15:1-10
EN BUSCA DE LOS PERDIDOS
“Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido.”
Lucas 15:6
En Lucas 15 Jesús cuenta tres historias entrelazadas. En las tres, algo de mucho valor se ha perdido. En una es una oveja, en otra una moneda, y en la última, un hijo. La enseñanza de estos relatos es el valor tan grande que el Padre celestial concede a las personas perdidas. Él se preocupa por su ausencia.
En estas parábolas la búsqueda es total. El pastor deja sus 99 ovejas en el redil para salir a buscar una que falta. La mujer deja la casa patas arriba, buscando desesperadamente su moneda perdida. En el relato del hijo pródigo, tenemos un retrato del padre que espera pacientemente a su hijo, pendiente de cualquier señal de su regreso. En cada historia también hay una gran celebración cuando se encuentra lo que estaba perdido. El pastor, la mujer y el Padre invitan a sus amigos, diciendo: “Alégrense conmigo, porque ya encontré la oveja que se me había perdido.”
No sé si ha perdido algo que consideraba valioso: un boleto de avión, un trabajo en su computadora, un anillo de bodas, una hija pequeña en una tienda departamental, sólo para encontrarlos más tarde. Este tipo de experiencias nos enseñan la alegría inmensa de encontrar un tesoro de nuevo. Así es como Dios se siente exactamente al rescatar a una oveja extraviada, cuando las personas descarriadas se arrepienten y regresan a él.
Señor Jesús, sabemos que cada vez que una persona descarriada regresa a ti, se lleva a cabo una celebración celestial. Nosotros también nos alegramos. Amén.
Cuando Jesús estuvo en la tierra, la gente acudía de distintos lugares para escucharle. No siempre fue fácil encontrar un lugar cómodo desde el cual dirigirse a la multitud, y, en una ocasión, lo hizo desde un bote prestado. El dueño de aquella embarcación no se imaginaba que, un día, el Señor le convertiría en un gran pescador de hombres. Hablamos del apóstol Pedro, quien aceptó el llamado de Jesús, y continuó de ese modo con su misión aquí en la tierra. Usted tam- bién puede formar parte del equipo de Jesús, aunque no llegue a ser tan famoso como aquel discípulo. Este mes queremos alentarle a involucrarse personalmente en la misión de Jesús. Una emocionante aventura espera a todos los que estén dispuestos a subir al bote.
Dan Jongsma
Dan Jongsma sirve actualmente como pastor en Nashville, Tennessee, y ha trabajado antes en Illinois y Michigan, como plantador de iglesia y pastor juvenil.