Mateo 13:1-9
SEMBRAR LA SEMILLA
“Un sembrador salió a sembrar”
Mateo 13:3
Un mentor espiritual le preguntó a un joven cristiano: “¿Con quién has compartido a Cristo desde que te convertiste?”. El nuevo creyente dijo: “Tengo mucho que aprender antes de empezar a hacer eso. Además, eso me incomoda un poco”. El mentor respondió: “¿Enciendes una vela para hacerla más cómoda o para que dé luz?” “Para dar luz”, fue la respuesta. El interrogador continuó: “¿Y cuándo esperas que arroje la luz? ¿Después de que se quema, a medias o cuando se enciende por primera vez? “Tan pronto como se enciende”, dijo el nuevo creyente. “Muy bien, entonces, ve y haz lo mismo. Se te dio luz no para que te sintieras cómodo, sino para irradiarla”.
En la parábola, el sembrador simplemente puso una bolsa de semilla en su hombro y comenzó a tirar las semillas en todas las direcciones. Él hizo algo que cualquiera podía hacer: esparcir semillas alrededor. No era quizá meticuloso ni preciso. Pero era persistente.
El evangelismo es algo que cualquiera puede hacer. La mayoría de nosotros podemos hacernos amigos de una persona no creyente, compartir un libro o video cristiano, o invitar a la gente a una reunión. ¿Quién de nosotros no puede hacer estas cosas, esparciendo semillas del evangelio por dondequiera que vamos? La mayoría de los no creyentes buscan un trato amable y una explicación simple, no una disertación teológica.
Señor, reconocemos que sin ti somos insuficientes. Ilumínanos para no perder tiempo y oportunidades de brillar para ti. En Cristo, Amén.