Hechos 9:36-42
REPARTIR Y COMPARTIR
“Dorcas... pasaba su vida haciendo el bien y ayudando a los necesitados” Hechos 9:36
Cuando escuchas la palabra evangelista, ¿qué clase de persona viene a tu mente? Si eres como yo, puedes imaginar a un hombre muy expresivo, extravagante, que apunta con los dedos, que agita la Biblia, con una gran fuerte, alguien que raya entre vanidoso y odioso. ¿Quién de nosotros quiere ser así? Malentendidos como este llevan a muchos creyentes a concluir: “El evangelismo no es para mí. Se lo dejo a los predicadores, profesionales y extrovertidos odiosos de este mundo. Simplemente no estoy hecho para esto”.
Pero no tienes que ser odioso, grosero, llamativo o extrovertido para ser un evangelista eficaz para el Señor. Puedes ser simplemente quien Dios te hizo ser. No tienes que comportarte de maneras que van en contra de tu personalidad o temperamento. Dios te ha creado de tal manera que puedes llegar a personas a las que otros no pueden.
En Hechos 9 leemos sobre Dorcas, una costurera de Jope que “pasaba su vida haciendo el bien y ayudando a los necesitados”. Ella causó un gran impacto por Cristo al hacer pequeños actos de bondad en su vecindario. Dorcas combinó un servicio humilde con su propia historia acerca de sus motivos, algo así como “hago esto porque el amor de Jesús ha cambiado mi vida, y quiero compartir ese amor contigo”. Esta fue, y siempre será, una poderosa combinación para el evangelismo.
Señor, recuérdanos que a la gente no le importa cuánto sepamos hasta que sepa cuánto nos importa. Por Jesucristo, Amén.