Eclesiastés 2:1-11, 24-26
VACÍO SIN CRISTO
“Porque, ¿quién puede comer, o gozar, si no es por él (Dios)? Eclesiastés 2:25
La gente parece estar siempre en busca de la buena vida. Para algunos, es una carrera exitosa o casarse y tener una familia. Para otros, ¡tener un millón de dólares en el banco, o todo lo anterior! Como quiera que sea, por lo general significa tener o hacer algo más de lo que tiene o puede hacer ahora. El escritor de Eclesiastés tenía un apetito insaciable por la buena vida. Lee los capítulos iniciales de Eclesiastés, y verás que probó el conocimiento y la educación, el placer y el entretenimiento, la riqueza y las posesiones. Él se divirtió, edificó y disfrutó de todo lo que el mundo ofrece. Adquirió muchas posesiones y logró muchas cosas. Pero al final, por dentro estaba vacío.
La naturaleza humana no ha cambiado mucho en los últimos 3.000 años. Muchas personas todavía buscan la buena vida en los lugares equivocados. Un amigo me contaba como había escuchado muchas historias de nuevos creyentes que “lo tenían todo” pero se sentían vacíos por dentro. La buena noticia es que ahora conocen a Jesús.
Al intentar alcanzar a la gente en el nombre de Jesús, no nos dejemos intimidar por lo que ellos han adquirido o logrado. Nada satisface más que Jesús. El mayor descubrimiento es aprender que rendirse a Jesús y a su propósito de vida es la única manera de tener una alegría verdadera y duradera.
Señor, llénanos de ti. Que nuestra hambre espiritual nos lleve a ti y a tu Hijo. En Jesús, Amén.