1 Corintios 2:1-5
MENSAJE, NO MASAJE
“…para que la fe de ustedes dependiera del poder
de Dios y no de la sabiduría de los hombres”.
1 Corintios 2:5
Piénselo bien si quiere hacerle algún cambio. “Si no le gusta se lo cambiamos” no aplica cuando se trata del plan de salvación de Dios. El único camino a Dios es Cristo, o, por lo menos, espero que sea a través de él que usted se haya acercado a Dios. Y no es su enseñanza ni sus milagros las que restablecen nuestra comunión con Dios. Es en la cruz donde él lleva nuestro castigo, y es solo a través de su sangre que tenemos expiación por nuestros pecados. Ése es el corazón de las buenas nuevas, y no puede ser alterado, substituido o pasado a segundo plano.
Bastante simple, ¿no es así? Asusta la idea de que alguien pudiera ofrecerle algo que haga a un lado el poder de Dios a través de Cristo, para substituirlo por un mensaje fundado en la sabiduría humana. No está en juego una doctrina cualquiera, sino su destino eterno. Pero, aunque suene impensable, es bastante común y debe estar en guardia contra esa posibilidad.
Piense en tanto libro de autoayuda y superación personal que se dice cristiano. ¿Se imagina al apóstol Pablo leyendo un libro que le ofreciera “Su mejor vida ahora”? Suena atractivo: Conocer nuestras fuerzas innatas para obtener salud, abundancia, importancia y éxito. Pero si quiere vivir su mejor vida en la eternidad, no haga su fe depender en la sabiduría humana sino en el poder de Dios.
Padre, ayúdame a no menospreciar el evangelio de Cristo y cambiarlo por palabras de humana sabiduría. Por amor a Jesús, amén.