05 de junio del 2021
1 Corintios 2:1-5
MENSAJE, NO MASAJE
“…para que la fe de ustedes dependiera del poder
de Dios y no de la sabiduría de los hombres”.
1 Corintios 2:5
Piénselo bien si quiere hacerle algún cambio. “Si no le gusta se lo cambiamos” no aplica cuando se trata del plan de salvación de Dios. El único camino a Dios es Cristo, o, por lo menos, espero que sea a través de él que usted se haya acercado a Dios. Y no es su enseñanza ni sus milagros las que restablecen nuestra comunión con Dios. Es en la cruz donde él lleva nuestro castigo, y es solo a través de su sangre que tenemos expiación por nuestros pecados. Ése es el corazón de las buenas nuevas, y no puede ser alterado, substituido o pasado a segundo plano.
Bastante simple, ¿no es así? Asusta la idea de que alguien pudiera ofrecerle algo que haga a un lado el poder de Dios a través de Cristo, para substituirlo por un mensaje fundado en la sabiduría humana. No está en juego una doctrina cualquiera, sino su destino eterno. Pero, aunque suene impensable, es bastante común y debe estar en guardia contra esa posibilidad.
Piense en tanto libro de autoayuda y superación personal que se dice cristiano. ¿Se imagina al apóstol Pablo leyendo un libro que le ofreciera “Su mejor vida ahora”? Suena atractivo: Conocer nuestras fuerzas innatas para obtener salud, abundancia, importancia y éxito. Pero si quiere vivir su mejor vida en la eternidad, no haga su fe depender en la sabiduría humana sino en el poder de Dios.
Padre, ayúdame a no menospreciar el evangelio de Cristo y cambiarlo por palabras de humana sabiduría. Por amor a Jesús, amén.
El camino a la madurez cristiana es una travesía maravillosa. No hay nada que se compare a estar en sintonía con la voluntad de nuestro bondadoso Dios. Su Hijo Jesucristo ha hecho posible el recorrido a través de su muerte en la cruz. Y, por si fuera poco, Dios ha hecho morar su Espíritu en nosotros para guiarnos, fortalecernos y capacitarnos para crecer junto con nuestros hermanos en la fe. Pero tenga cuidado de caer en la tentación de buscar atajos. No se deje seducir por los predicadores que le animan a seguir una meta distinta. La iglesia de Corinto es un ejemplo de los peligros de equi- vocar el camino y la confusión resultante. Gracias a Dios, nuestros errores no tienen la última palabra, y él permitió que el apóstol Pablo atendiera la necesidad pastoral de esta iglesia. De ese modo, la iglesia pudo retomar el camino, y nosotros también podemos hacerlo si nos hemos extraviado.
Huascar de la Cruz
Es casado y tiene cuatro hijos. Ha sido pastor en México por largo tiempo, y en la actualidad funge como el director del Ministerio Reforma.